Una lección importante que nos deja el rescate de los mineros

San Jose mine

San Jose mineEl 5 de agosto de 2010 se produjo un derrumbe en la mina San José, ubicada 30 km al noroeste de la ciudad de Copiapó, en la región de Atacama, Chile. El derrumbe dejó atrapados dentro del yacimiento a 33 mineros que laboraban en el subsuelo, a 720 metros de profundidad. El encierro de los mineros se prolongó por 69 días, hasta que todos pudieron ser rescatados con vida, gracias a una compleja operación llevada a cabo por el gobierno chileno, en colaboración con un gran equipo de ingenieros y especialistas. La operación de rescate, denominada “Operación San Lorenzo”, tuvo un costo de entre 10 y 20 millones de dólares, un tercio de los cuales fueron costeados por donaciones particulares.
Especialistas de diversos campos del saber humano han analizado la operación y la han colocado como ejemplo de liderazgo eficiente. Pero independientemente de los halagos que haya recibido la operación, estos eventos nos han dejado a todos importantes lecciones que no debemos olvidar, algunas de estas lecciones nos invitan a celebrar el fruto de nuestro talento e ingenio, y otras nos obligan a revisar nuestra actuación para no cometer errores similares en el futuro.

El liderazgo que mostró el entonces ministro de minas de Chile, Laurence Golborne, se estudia como caso en las clases de administración de empresas para ejecutivos que dicta la escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, Estados Unidos.

A pesar de que Golborne era ingeniero civil, era nuevo en el mundo de la minería al momento del derrumbe de la mina. Sin embargo, él no se amilanó ante las circunstancias y, reconociendo su falta de experiencia en un asunto tan complejo, se dedicó a reunir a los mejores talentos nacionales y internacionales, en empresas y gobiernos alrededor del mundo, para planificar con éxito el rescate de los mineros.

Aunque la mina no pertenecía al gobierno, Golborne mantuvo su presencia durante la operación de rescate, reuniéndose con los familiares de los afectados cada dos horas. En resumidas cuentas, Golborne entendió que él no podía encargarse de los detalles, pero no por ello evadió su responsabilidad.