Cómo impacta la política monetaria y fiscal en la economía

monetary and fiscal policy

Las políticas monetarias y fiscales que ponen en práctica las autoridades de un país pueden influir en la demanda agregada, mediante las fluctuaciones que provocan en los precios y en la producción de los bienes y servicios.

La política monetaria tiene que ver con la oferta de dinero circulante, lo cual viene manejado por el Banco Central de cada país. Por su parte, la política fiscal se refiere al nivel de gasto que se impone el gobierno, y tiene que ver también con los impuestos que éste aplica sobre las empresas y sobre la población en general. Esta política fiscal es estudiada y ejecutada por los poderes legislativo y ejecutivo (el Congreso o Asamblea y el presidente).

monetary and fiscal policyGeneralmente, los gobiernos tienen que hacer uso de la política fiscal cuando hay un déficit en las cuentas de la nación. Al reducir el gasto público y aplicar más impuestos (o alzas en los impuestos ya existentes) lo que buscan las autoridades es tener más dinero para poder lidiar con el déficit hasta llegar a tener excedentes. Similar práctica realizan los ciudadanos al descargar y visitar mobile casino, con lo cual intentan tener entradas extras a sus salarios mientras cuentan además con momentos de diversión y entretenimiento. Desde ahí también pueden dar seguimiento a las disciplinas deportivas de su preferencia, realizar apuestas y aprovechar su conocimiento acerca del tema para superar el déficit de forma fácil y placentera.

Pero si las empresas y los ciudadanos tienen que gastar más dinero en impuestos, entonces disminuye su poder adquisitivo, baja la demanda agregada y el consumo, lo cual puede frenar el crecimiento económico y derivar en recesión. La política fiscal es un instrumento que debe ser utilizado con cautela.

En cuanto a la política monetaria, esta tiene la finalidad de controlar la inflación. A través de la fijación de las tasas de interés, el Banco Central puede controlar la inflación y la deflación (caída desproporcionada del precio de los bienes y servicios). El aumento de las tasas de interés hace que las empresas y los particulares se restrinjan de solicitar préstamos y de usar sus tarjetas de crédito, ya que los costos de los créditos serán mayores. Esto genera una disminución en la cantidad de dinero circulante en la economía, y por ello los comerciantes se ven obligados a bajar los precios de los bienes y servicios.